Dibújame un árbol…

Desde este verano, las obras que renovarán el Mercat de Sant Antoni (mercado municipal barcelonés construido a finales del siglo XIX, emblema del barrio y de la arquitectura modernista de la época) se han intensificado.

En esta operación quirúrgico urbanística, se ha rodeado el mercado de vallas recubiertas a su vez por lonas verdes con el sello de las obras municipales: “Fent Barcelona” (haciendo Barcelona). En éstas se ha impreso imágenes del proyecto a modo de ilustración gráfica, para que nos hagamos una idea del resultado final.

Las imágenes digitales no ofrecen mucho dinamismo. Se ha querido enfatizar la explanada de color gris frente al mercado, la zona de terrazas y sobretodo dejar a la vista la fachada del mercado con espacio libre para poder admirarla. Porque de eso se trata; de recuperar la fachada del mercado como emblema del barrio.

Sin embargo desde hace unos días esas imágenes merecen detenerse un momento para comprobar que alguien (o algunos, en forma de colectivo o plataforma) desde el anonimato, se ha tomado la molestia de recortar dibujos de árboles (quizá también dibujarlos) y engancharlos en las imágenes de las lonas. Estos dibujos van acompañados además de inscripciones con rotulador: “más árboles y menos cemento”, “más zonas verdes”, o bien viñetas que salen de los personajes de las imágenes “papá ¿qué es un árbol?” y la más destacada “el sueño del hormigón produce monstruos”.

Imagen en la que se colocaron recortes de un dibujo de árbol acompañado de un mensaje "+ zona verde"

Mensaje sobre la imagen que proyecta el futuro del mercado en una de las lonas que rodean las obras.

Se trata de una acción sencilla pero expresiva que pone de manifiesto una voluntad clara: menos desenfreno en el hormigón y más calidad en el espacio público. De alguna manera, se denuncia con esta acción la distancia que sigue existiendo entre la administración que planifica el espacio público (ya sea por la renovación de un equipamiento, plaza o barrio) y el ciudadano.

En numerosos procesos participativos relacionados con el ámbito urbanístico, se utilizan mapas donde plasmar con dibujos o fichas o post-it lo que se considera que debe haber sobre ese espacio. En este caso, alguien ha querido realizar un guiño a esta metodología expresando un déficit sobre el futuro proyectado de la zona del mercado que ya está en proceso de construcción.

En este sentido, por lo que se refiere al Mercat de Sant Antoni, el mensaje anónimo revela que no es suficiente darle un impulso a la imagen de un mercado de arquitectura modernista con un amplio espacio renovado de cara al público, sino que la calidad requiere de más elementos.

 

Palabras para una ciudad inclusiva…

Habiendo finalizado el seminario Estudios urbanos, género y feminismo, organizado por el Col·lectiu Punt 6, destaca el hecho de que, generalmente, habitamos ciudades poco inclusivas. En este sentido, el último día del curso tuve la suerte de participar en el taller organizado por el Hiria Colektiboa. Éste es un colectivo de arquitectas del País Vasco que llevan a cabo procesos participativos en urbanismo a través de una interesante metodología visual, recogiendo la localización de puntos de conflicto/miedo/inseguridad en mapas gigantes.

En el taller debíamos centrarnos básicamente en una pregunta clave: “¿qué considero que son las claves de una ciudad inclusiva?”. Era de esperar que saliesen muchos conceptos, no voy a repetirlos todos aquí. No obstante sí voy a apuntar algunas de las palabras que surgieron, me llamaron más la atención y/o que tenía en mente y no pude expresar por razones de tiempo. Qué significan para mí, en relación con el urbanismo inclusivo.

En primer lugar la transdisciplinariedad como un elemento que desborda los límites disciplinares y que es necesario para trabajar desde todas las ramas que inciden en un espacio. No se trata únicamente de la complementariedad entre disciplinas (utilizando únicamente los posibles objetivos comunes para una supuesta colaboración), ni de la multidisciplinariedad (sin acabar de compartir objetivos ni proyectos). Se trata de traspasar (entre, a través y más allá) la disciplina asumiendo y comprendiendo la complejidad de lo que implica “hacer ciudad”, en una lógica experimental de trabajo en red, de acción conjunta. ¿Porqué no imaginar una ciudad construida por vecinos, psicólogos, sociólogos y filósofos?

Otro de los elemenos clave a destacar es el de la creatividad, que está muy relacionada con la transdisciplinariedad. No me refiero únicamente a ir en busca de innovadoras metodologías participativas con materiales que salgan del clásico “post-it” vistos en los talleres. La creatividad es algo que llevamos todos dentro y que empieza por una mirada más allá de lo establecido, de lo que se ha dado siempre por hecho, de lo que se nombra como realidad inamovible (“esto es lo que hay”). Es preciso añadir además que  la previsión/planificación de la ciudad siempre ha venido impuesta desde el límite a la creatividad a través de un prototipo: hombre con poder, recursos y saber técnico. A menudo, los ciudadanos asumimos que cuando vamos a participar, se nos diga que nosotros no somos los técnicos y se nos acota de esta manera el vocabulario a emplear.

Por último mencionaré la conexión entre objetividad y subjetividad como elemento que permite integrar todas las perspectivas acerca de un territorio. La objetividad es necesaria como elemento que permite una observación de conjunto pero asumir la subjetividad es necesario como parte del enriquecimiento del propio proceso participativo. Reconociendo la tensión generada entre el intento de objetividad y el de la subjetividad de los seres humanos, comprenderemos mejor los mecanismos (sociales, relacionales, humanos) que operan en un territorio. Una prueba de ello, reside en el hecho de que en un primer momento cuando empieza un taller participativo, las personas presentes tienden a hablar de “lo suyo” y a medida que se van escuchando otras voces se enriquece el debate para llegar a visiones más integradoras que pueden dar lugar a conflicto o consenso, según el objetivo del propio proceso.

Crónica del encuentro Urban Social Design en Sevilla (19 y 20 de septiembre 2011)

El diseño del urbanismo es social. O eso queremos creer y en presente. Por eso decidimos acercarnos hasta Sevilla y asistir al encuentro Urban Social Design impulsado por Ecosistema Urbano en la UNIA y escuchar voces diversas, voces críticas, voces nada objetivas; todas ellas de acuerdo en un punto: no existe el urbanismo si no es con la participación abierta, cooperativa, transversal de todas las disciplinas implicadas en la construcción de los espacios.

El primer día del encuentro Domenico di Siena (http://ecosistemaurbano.org/) se preguntaba delante de los participantes “¿cómo utilizo el espacio público? ¿Por qué mis vecinos me saludan en la escalera y dos calles más lejos ya soy invisible para ellos? ¿Qué pasó el 15 de mayo en Sol?”. Durante un buen rato, planteó cuestiones acerca de la conexión compleja entre lo digital y lo físico, el aprendizaje veloz e intuitivo al que nos obligan las nuevas tecnologías y la necesaria educación en nuevos escenarios que, a menudo, se crean y se empiezan a gestionar sin haber tenido tiempo de “aprehenderlos”.

Di Siena ilustraba estas cuestiones a través de la experiencia Dreamhamar (http://www.dreamhamar.org/). Situado en la ciudad noruega de Hamar, este proyecto tiene lugar alrededor de un antiguo aparcamiento que hoy se le quiere dar un uso como plaza. Se trata de un territorio en el que se está produciendo un escenario participativo visible desde todas partes del mundo a través de una sociedad red. No sólo cabe destacar el despliegue de medios que buscan la posibilidad de seguir prácticamente en directo todo lo que tenga que ver con dicha plaza. Destaca también la voluntad de tejer una red social convocando a diversas asociaciones a sentarse en una misma mesa. Y es que solo conociéndose, se da la posibildad de compartir un lenguaje e interpretar el mundo desde perspectivas diversas.

La segunda presentación encabezada por Massimo Menichinelli (http://www.openp2pdesign.org/) nos revelaba con innumerables ejemplos que hoy en día podemos diseñar de manera abierta y cooperativa mediante el open design. Esta filosofía de diseño pone toda la información a disposición del público en general. Nos permite no sólo ver el producto del proyecto acabado, sino participar en el proceso mismo de elaboración de ese producto. Parece complejo, de entrada, porque rompe con la lógica de consumo clásico, esto es, la compra de un producto acabado. La elaboración de proyectos de manera abierta, cooperativa y en red implica a las personas en la creación de proyectos audiovisuales, editoriales, urbanísticos, etc., de manera tal que donde antes no había una implicación directa del consumidor, ahora encontramos una invitación a aportar ideas, parecer, saber hacer.

La tercera charla la protagonizaban los dos integrantes de Monodestudio (http://monodestudio.wordpress.com/) que conforman un equipo de investigación que lleva a cabo procesos participativos. Encabezado por dos sociólogos convencidos y nada moderados, rápidamente se encargaron de ponernos firmes ante la necesidad de la transdisciplinariedad en el desarrollo de los proyectos urbanísticos. Jordi y Gema apuestan por una práctica “trans-”, un trabajo integrador que vaya más allá de la disciplina con el objetivo del conocimiento por encima de todo.

La sociología, defienden Monodestudio, es una base para no perder de vista que existe un objeto de estudio abierto, que hay que cruzar el límite de la disciplina y conocer el antes, el durante y el después de los asentamientos urbanos. A través de la experiencia que nos presentaban, pudimos visualizar cómo un proceso participativo es algo que se toca con las manos. En el caso expuesto el uso de materiales como mapas, fotografías, vídeos etc, los participantes traducen la experiencia en contenidos concretos.

Al día siguiente el encuentro de urban Social Design siguió con la charla encabezada por Be City (http://becity.info) sobre urbanismo táctico. En ésta, Ethel Baraona ( Dpr-Barcelona) y Paco González (RadarQ) nos recordaron la propuesta metodológica de Brian Lamb cuando proponía “si no te gusta algo, arréglalo tú mismo”. Después de presentar múltiples casos de uso de la calle, de plazas, de mobiliario como plataforma de expresión libre, los dos ponentes nos transmitieron la idea positiva (y nada inocente) de que SOMOS en nuestro espacio. Por ello mismo debemos practicar, experimentar otras maneras de urbanismo, olvidándonos de la idea “finita” de un espacio, de su planificación, de su “ordenación urbana” (tampoco inocente) y reapropiarnos de espacios públicos, re-significándolos. Un urbanismo expresivo sólo se produce a través de quienes lo habitan y ello conlleva la transgresión de ese espacio, abrir las vallas, saltar por encima ellas. ¿Qué fue la agrupación de la multitud en la Plaza del Sol el 15-M si no una resignificación de esa plaza?

Como no hay mejor pedagogía que practicar con el ejemplo, Be City nos propuso un juego de rol, que consistía en dividir a los participantes en grupos para imaginar qué uso hay que darle a la plaza de la Encarnación de Sevilla. Siguiendo los roles de político, de técnico, de vecino, de turista, de gestor cultural, de comerciante se trataba de confrontarse con la dificultad de “concertar” los usos de la plaza. Y es que el conflicto existe y no puede negarse. La vida es conflicto. El conflicto es político y lo creamos nosotros. Sin él no podríamos tomar decisiones.

Por la tarde, nos esperaba una intensa charla acerca de una experiencia realizada en A Corunha. Anton Gómez y Xiao Varela de la cooperativa Habitat Social presentaron el proceso de autoconstrucción del barrio de O Campanário en la ciudad gallega (http://ocampanario.wordpress.com/). Una experiencia que nos muestra como la necesidad aboca a construir desde abajo. El proyecto no se engañó prometiendo viviendas a los chabolistas. Defendiendo la dignidad y la identificación con el trabajo hecho por uno mismo,  los materiales y la ayuda de los facilitadores permitieron mejorar las condiciones de las viviendas del barrio.

*(Podeis encontrar este mismo texto en la página web de Ecosistema Urbano con los vídeos de cada conferencia y debate)

Bienvenida

Bienvenidos a mi espacio profesional virtual. En estas páginas podréis realizar un seguimiento de mi actividad profesional.

Me llamo Gaëlle Suñer Rabaud (Paris 1980), soy socióloga (Universitat de Barcelona) especializada en urbanismo (La Sorbonne-Paris I) y resido en Barcelona. Al tener la doble nacionalidad me siento tan parisina como barcelonesa y en constante ida y vuelta entre dos ciudades tan distintas e interesantes desde el punto de vista urbanístico.

Mis experiencias en el ámbito del urbanismo se centraron en primer lugar en la agencia de arquitectos y urbanistas RVA de Paris para la que tuve la oportunidad de trabajar codo a codo con paisajistas, arquitectos, politólogos y geógrafos, investigando, cartografiando y redactando proyectos de regeneración urbana.

Desde entonces mi contribución al urbanismo se trasladó a Barcelona, en el ámbito de la participación ciudadana y de la inclusión social.

Actualmente soy free lance.